Viernes, 07 de Noviembre de 2008
Pasión, lucha, llanto, victorias y lógicamente derrotas. Años y años de grandes batallas en el Cachamay volverán a florecer este domingo, cuando regresa el tan añorado clásico entre Mineros y Minerven Mucho ha pasado desde que Mineros y Minerven se vieron las caras el domingo 9 de octubre de 1988 en el Polideportivo Venalum de Unare. Una historia de 30 juegos, detenida abruptamente a fines de los 90', pero que este domingo renacerá en un escenario de lujo como lo es el CTE Cachamay.
Goleadas, sufrimiento, títulos en juego, pero sobre todo, una pasión en las gradas que nunca más se ha visto y que quienes han trabajado año tras año por el fútbol de la región, desean que alguna vez vuelva a los graderíos de un estadio que de haber estado así en aquellos tiempos, seguramente también se habría quedado chico.
Hablar de los Mineros-Minerven de antaño es hablar de toda la dimensión del fútbol y la pasión guayanesa puestas en la cancha durante noventa minutos, algo que va más allá de la familia, del amiguismo o de la conciencia.
Era típico que integrantes de un mismo grupo familiar se dejaran de hablar un domingo, cuando tocaba el turno de verse las caras dos rivales a muerte en la cancha, pero que fuera de ella significaban la mayor alegría de una ciudad en plena evolución, carente de grandes espectáculos de masa.
Lo más cercano al fútbol de otros países, al fútbol de estadios llenos hasta la bandera y con encuentros de alto nivel, lo vivimos durante varios años aquí en Guayana, hasta que el destino quiso frenar una lucha que en sólo tres días resurgirá de sus cenizas para alegrar nuevamente al estado en el que se jugó fútbol por primera vez en el país.
El Comienzo y el epicentro
Aquel 9 de octubre comenzaba a escribirse una historia que tuvo como epicentro el choque escenificado años después en el Cachamay en la última fecha de la temporada 1994-1995. Luego aclararemos porqué.
Ese primer clásico jugado en Venalum lo ganaron los negriazules 3-1, como queriendo imponer desde ya la supremacía y el dominio de una plaza que por historia le pertenecía y que otro estaba dispuesto a quitársela o al menos, compartirla, como finalmente ocurrió.
Enrique “El Diablo” Samuel, Jhonny Castellanos y un prematuro Stalin Rivas, marcaron para Mineros, mientras que Milton Del Castillo firmó la honrilla de los azules, que entonces usaban un uniforme a rayas. El de vuelta lo ganó Mineros 6-2, en la que hasta ahora ha sido la goleada más abultada.
Un resultado lógico, si tomamos en cuenta que Mineros sería el campeón de la temporada, con Castellanos como goleador y Stalin Rivas como la gran figura naciente del fútbol de nuestra región.
La serie particular luego de seis clásicos, favorecía ampliamente a los negriazules con cuatro victorias, dos empates, sin derrotas. Finalmente, en la temporada 91-92, Minerven encontró premio por partida doble, ganando ambos clásicos con marcadores de 3-1 y 2-0, rumbo a su primer subcampeonato.
Tras varias temporadas de lucha y una rivalidad creciente, llegó la temporada 1994-1995, la que llamamos “epicentro”. El larguísimo torneo se definió mediante un hexagonal final a diez fechas, para decidir al campeón.
Mineros se quedó sin opciones y Minerven peleó contra los grandes como Caracas y Táchira, hasta llegar a la última fecha para enfrentar a su archirrival como líder del hexagonal con 16 puntos, dos más que el Caracas.
Un empate le bastaba a los azules para dar la vuelta olímpica en el Cachamay. Mucho se habló por aquellos días. En Caracas decían que como eran equipos de la misma ciudad, ya estaba todo cuadrado para que Minerven se quedara con el título. Aquí en Guayana se dejó escuchar que había un maletín proveniente de la capital con mucho dinero en caso que Mineros diera el campanazo.
Puras especulaciones. El estadio se llenó como nunca ese día, un clásico finalmente tenía la trascendencia como para definir un campeonato y así ocurrió, pues Mineros de Guayana le propinaría una derrota histórica a los azules, la más dolorosa de todos los clásicos, condenándolos al subcampeonato, luego que Caracas goleara 4-1 al Deportivo Táchira.
Un Mineros con Daniel “Cari Cari” Noriega y Alexis “Pelecito” García dando sus primeros pasos, junto con consagrados como los brasileños Rogeiro Da Silva y Marcos Cardozo, fue capaz de dejar con los “crespos hechos” a su más encopetado rival.
Fin de la pasión
Minerven posteriormente logró el tan ansiado campeonato en la temporada siguiente, la 95-96, derrotando al Trujillanos en Valera. Una derrota azul en aquel compromiso jugado en el Luis Loreto Lira, habría coronado por segunda vez a Mineros.
Pero increíblemente, y pese al título y al subcampeonato, llamado aquí en Puerto Ordaz “El 1-2 guayanés”, con Mineros y Minerven acaparando la Libertadores 1997 ante los chilenos Colo Colo y Universidad Católica, el fin del clásico estaba bien cerca.
El torneo apertura de 1998 sería el último en registrar la dramática lucha entre los dos equipos de Guayana, ya que para el Clausura 1999, Minerven de El Callao dejó de existir por problemas económicos.
Hubo repartición de gentilezas, ya que Minerven ganó el de ida 1-0 y Mineros de desquitó en el de vuelta con un 2-0 en el capítulo final de aquellos irrepetibles clásicos.
Renacimiento
De la mano de Luciano Chávez y su querido Iberoamericano, Minerven volvió a la luz ahora con la nueva denominación oficial de “Minerven de Bolívar”. Tras dos temporadas peleando en las divisiones bajas, los azules consiguieron en mayo pasado su ascenso a la primera división.
La vuelta de este nuevo Minerven, basado en las glorias de su antecesor, inmediatamente hizo pensar en el renacer de los clásicos, ahora en un Cachamay de calidad mundial, luego de la disputa de la Copa América.
El nuevo clásico tuvo ya un anticipo el año pasado, con los azules aún en segundA, cuando se midieron en la segunda ronda de la Copa Venezuela, con victoria para Mineros con unA fácil goleada 3-0. El domingo, se escribirá una nueva historia.
Mineros domina la serie particular
Tras el corte abrupto de 1998, la serie particular entre Mineros y Minerven quedó a favor de los negriazules por un escaso margen de tres victorias, algo que podrá aumentar o disminuir a partir de este domingo.
En 30 encuentros Mineros se hizo con 13 triunfos y Minerven con 10, mientras que en siete encuentros concluyeron con empates.
Mineros marcó 45 goles por 36 de Minerven, siendo la goleada más alta el 6-2 que los mineristas le endosaron al expreso en el segundo clásico de la temporada 1988-1989. Mineros también ganó 4-1 en la 95-96, la segunda goleada más alta.
1988-89 Minerven 1-3 Mineros
1988-89 Mineros 6-2 Minerven
1989-90 Minerven 0-2 Mineros
1989-90 Mineros 1-1 Minerven
1990-91 Minerven 0-2 Mineros
1990-91 Mineros 1-1 Minerven
1991-92 Minerven 3-1 Mineros
1991-92 Mineros 0-2 Minerven
1992-93 Minerven 1-3 Mineros
1992-93 Mineros 1-1 Minerven
1993-94 Minerven 3-1 Mineros
1993-94 Mineros 0-1 Minerven
1994-95 Mineros 2-0 Minerven
1994-95 Minerven 2-2 Mineros
1994-95 Minerven 2-0 Mineros
1994-95 Mineros 3-2 Minerven
1995-95 Minerven 1-0 Mineros
1995-96 Mineros 2-2 Minerven
1995-96 Mineros 4-1 Minerven
1995-96 Minerven 1-0 Mineros
1996-97 Mineros 1-0 Minerven
1996-97 Minerven 2-1 Mineros
1996-97 Mineros 2-1 Minerven
1996-97 Minerven 2-1 Mineros
1997-98 Minerven 1-1 Mineros
1997-98 Mineros 0-0 Minerven
1997-98 Minerven 1-2 Mineros
1997-98 Mineros 2-0 Minerven
1998-99 Minerven 1-0 Mineros
1998-99 Mineros 2-0 Minerven
J G E P GF GC
MINEROS 30 13 7 10 45 36
MINERVEN 30 10 7 13 36 45
Datos: Eliézer Pérez
Sergio Ruiz Torres-Eliecer Pérez / Nueva Prensa de Guayana